Aarón, sentado sobre una roca, observaba en silencio y algo apesadumbrado el cadáver de 3ga, ahora devorado por las moscas. Cuando había vuelto a por su hermana esta ya no se encontraba donde él la había dejado, y por más que la había buscado, llamado, gritado, insultado y amenazado, esta no había aparecido ¿Dónde se habría metido?
Aarón…
Una voz, como de ultratumba le llamaba. Al oír su nombre se levantó de un salto, mirando en todas direcciones.
Aarón…
Por más que buscaba no encontraba a quién fuese que le estuviese llamando.
-¡¿Qué?! –Soltó por fin, molesto-. ¡¿Qué quieres?!
Te necesitamos, Aarón…
-¡¿A mí?! ¡¿Pa qué?!
Aarón, te necesitamos…
-¡¿Quién coño eres?!
Una especie de hombrecillo, menudo y de piel grisácea y, aparentemente, dura, salió de entre los arbustos tras él. Moviendo por delante de su rostro sus manos, que parecían casi una especie de pinzas.
-¡Agh! ¡¿Qué coño se supone que eres tú?!
-Soy un tontuko.
Aarón se echo a reír a carcajadas y eso no parecía gustarle mucho al tontuko.
-¿Y que es un tontuko? ¿Los habitantes de centro especial que hay allí detrás?
Más risas.
-No, los tontukos somos seres que habitamos este bosque. Y ahora te necesitamos.
-¿Y para que me necesitáis a mí?
-Para que salves Froxa. Salva Froxaaa –añadió, adoptando de nuevo ese tono fantasmal con el que se había presentando y moviendo las pinzas como si tratara hipnotizar a Aarón con ellas.
Aarón lo miró por unos segundos.
-¡No quiero! –Saltó de pronto.
-Pero debes hacerlo, insistió el tontuko. Debes destruir la Cábala y así podrás también rescatar a tu hermano –volvió a hacer bailotear sus pinzas para añadir con su tono fantasmagórico-: Destruye la Cáaaaabalaaaa…
-¡¿Mi hermana?!
-Tu hermano.
-¡¿Y qué tiene que ver ella con la Cábala?!
-Ellos se le llevaron. Se le llevaaaaroooon…
-¡Malditos sean esos de la Cábala! –Dijo, cerrando con fuerza un puño y entrecerrando los ojos-. Se llevaron a mi hermana, herida. ¡Tengo que salvarla!
-Sí –coincidió el tontuko, con agradable calma-. Pero en el proceso no olvides destruir la Cábala. Destruuuyelaaaa…
-¡Cállate de una vez! –Aarón intentó reflexionar durante un momento, mientras el tontuko danzaba a su alrededor agitando las pinzas-. Primero tengo que recuperar mi espada… Aunque…
Aquello no le hacía mucha gracia. Después de ver lo que le había a Rafa, a su hermana, a cientos de criaturas del bosque inocentes y posiblemente a 3ga, Aarón se había prometido no volver a empuñar un arma (blanca). Pero ahora no podía mantener esa promesa, no si quería rescatar a su hermana. Estaba decidido, sacaría la espada del cadáver de Rafa e iría a rescatar a su pobre hermana.
Caminó entre la espesura, seguido muy de cerca por el tontuko, que caminaba agitando las pinzas y emitiendo una especie gorgoteo muy molesto.
Cuando por fin Aarón llego hasta donde se suponía que debía de estar el cuerpo de Rafa se quedó petrificado. Donde supuestamente debía estar el cadáver había crecido una pequeña montaña, no demasiado alta, quizá diez metros, pero más que notable, pues Aarón estaba más que seguro de que ese montículo horas antes no estaba ahí.
-Genial ¿Y ahora como recupero mi espada?
-Sube a la cima de la montaña –le dijo el tontuko.
-¿La espada está allí?
-Sí, esa montaña ha nacido de la espada. El bosque ha empezado a cambiar por esa espada.
-¡Chorradas!
Aarón comenzó a caminar hacia el montículo.
-¡Buena suerte, Aarón, salvador de Froxa! –Se despedía el tontuko, agitando las pinzas mientras veía como Aarón se alejaba.
Conforme más se acercaba esta parecía más alta, y Aarón soltó un gruñido de molestia.
-¿Y ahora tengo que subir esto?
Sin muchas ganas avanzó hasta llegar al pie de la montaña y alzo la cabeza para ver su cima. Tampoco era tan alta.
Destrúyelaaa… Destrúyelaaa…
-¡¿Quieres lárgate ya?! –Gritó Aarón dándose la vuelta y mostrándole un puño amenazador al tontuko, que puso pies en polvorosa, agitando las pinzas y chillando como una loca.
Aarón centró de nuevo su atención a la pequeña montaña y empezó a subirla, sin mucho esfuerzo.
Una vez llegó a la cima estuvo a punto de caer en el cráter que había en el centro. Aquello era como el cono de un volcán. El bárbaro hecho un ojo al interior de aquel cráter y entre la oscuridad pudo ver una débil y titilante luz. Debía ser el pomo de la espada del Gitani. Maldiciendo, empezó a dilucidar una manera de descender sin partirse la crisma.
¡Alto, Aarón!
Una voz resonó por todo el bosque. O eso le pareció a Aarón.
Rápidamente, se giró en todas direcciones, con su amenazador puño cerrado preparado y su mirada asesina en ristre.
-¡Como vuelvas a ser tú te la cargas!
-No. No soy el tontuko –respondió la voz.
-¿Pues quién eres?
-El corazón de Froxa.
-¡Anda ya!
-No debes llevarte la espada de Gitani.
-¡Es mía!
-Déjala donde está.
-¡Oblígame!
-Escucha. Esa espada está haciendo crecer al bosque. Gracias a ella está ganando poder. No puedes llevártela.
-¡Ni tú impedírmelo!
-Espera. Te daré algo mejor.
Un tallado de madera emergió del pozo negro, envuelto en una brillante luz verde, y se quedó flotando frente a Aarón.
-¡¿Y qué coño quieres que haga con este palo?! –Espetó Aarón, molesto.
-No es un palo, esta vara contiene todo el poder de Froxa. El poder del bosque. Con el podrás invocar su poder allá donde vayas. En él está el poder de la vida.
-¡¿Me ves cara de atacar haciendo crecer plantas y lanzando floripondios?! ¡Dame mi espada!
-Nadie podrá igualarte mientras portes esta vara y creas en el poder de Froxa. Ve con ella al coliseo de la Cábala y salva a tu hermano. Te prometo que con esta vara podrás ayudarlo.
Ante ese último detalle Aarón se vio obligando a sopesar aquella oferta. Si de verdad podía ayudar a su hermano con esa vara tendría al menos que intentarlo ¿no?
-Está bien, está bien –accedió finalmente, de mala gana-. La probaré.
-Buena suerte, Aarón, puño de Froxa.
-¡Bla, bla, bla! –Rezongaba el bárbaro, mientras se alejaba.
El mejor capitulo el 4 por ahora xD
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